Rigodón llegó a nosotros con una de sus patitas destrozada. Hicimos todo lo posible por salvarla, pero finalmente hubo que amputarla.
A pesar de todo el dolor y de las curas que ha tenido que soportar, jamás ha tenido un mal gesto. Es, sin duda, uno de los gatitos más nobles que han pasado por nuestros brazos.
Decir que es cariñoso se queda corto. Rigodón es un gato increíble, de esos que buscan tu compañía, tus caricias y que te conquistan desde el primer momento.
Su amputación no le impide hacer absolutamente nada. Corre, juega, salta y disfruta de la vida como cualquier otro gato. Él no sabe que es diferente, porque simplemente no lo es.
Ahora solo le falta encontrar una familia que vea más allá de su patita y descubra el maravilloso compañero que es.
¿Le das la oportunidad que tanto merece?
Utilizamos cookies propias y de terceros para fines analíticos y para mostrarte publicidad personalizada en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación (por ejemplo, páginas visitadas). Clica aquí para más información .